El pie es esa parte anatómica y dinámica de nuestro organismo que, desde hace por lo menos un millón y medio de años, nos permite mantenernos erguidos y desplazarnos. Caminamos una media de 120.000 kilómetros a lo largo de nuestra vida, durante la cual nuestros pies nos han dado o nos darán algún problema.

Para comprender la importancia de los pies, tan solo cabe recordar que puede verse afectado por numerosas enfermedades sistémicas, tales como: enfermedades reumáticas, inflamatorias, vasculares, dermatológicas y neurológicas, entre otras.

  • Desde el punto de vista anatómico: Debemos considerar que el pie es una estructura compleja formada por 26 huesos unidos por un gran número de articulaciones, ligamentos y músculos, que construyen una bóveda de estructura complicada y que cualquier disfunción o mala posición de uno de estos de elementos es susceptible de dar origen a una patología.
  • Desde el punto de vista fisiológico: Los pies además de permitirnos de mantenernos erguidos y desplazarnos, realizan otras importantes funciones como es el amortiguamiento del peso de nuestro cuerpo, el bombeo para el correcto retorno venoso de la sangre, la absorción de las vibraciones que se producen a cada paso evitando posibles repercusiones en las articulaciones superiores como la rodilla y la espalda, a la vez que facilitan la irrigación sanguínea. Todo ello convierte a los pies en uno de los elementos indispensables del aparato locomotor y cardiovascular.

Se ha comprobado que existen factores agravantes para la patología del pie, tales como:

  • Los dedos pequeños ayudan a equilibrar y propulsar el cuerpo en movimiento. El uso de medias, calcetines o zapatos muy ajustados pude aumentar el riesgo de desarrollar dedos en martillo.
  • La planta de los pies puede sufrir verrugas plantares o papilomas, causadas por un virus y de difícil curación.
  • Las uñas, en su papel protector, soportan pequeñas presiones o golpes que pueden dañarlas. Un corte y calzado inapropiados favorecen las uñas encarnadas.
  • Los dedos gordos de los pies son lo que más trabajan ya que, al caminar, soportan la mayor parte del peso del cuerpo. El juanete es uno de los problemas más frecuentes. Deben evitarse los zapatos de punta estrecha y tacones altos, que acelerarán el problema.
  • La zona entre el tercer y el cuarto dedo puede sufrir los neuromas de Morton, engrosamientos de la capa exterior de un nervio del pie a causa del aprisionamiento de éste entre dos huesos que se rozan entre si.

En efecto, una gran parte de la población, padece algún trastorno en sus pies, siendo más frecuente en el género femenino. La mayor parte de las veces es consecuencia a malos hábitos y a un calzado inadecuado que está forzando el funcionamiento de nuestras extremidades inferiores, obligando a los dedos a adoptar posturas incorrectas y a soportar pesos inapropiados. Según un estudio efectuado por la IBV, el 61,4% de las mujeres padecen juanetes, problemas vasculares, callos, alteraciones de las uñas y dedos en garra frente al 38,6% de los hombres.

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