Deshidrosis

Los brotes de deshidrosis pueden llegar a ser muy molestos para quien los padece. En las siguientes líneas le explicamos cómo detectar esta patología y cómo podemos ayudarle.

Se trata de un eczema eritematoso, localizado en las palmas de la mano y las plantas de los pies, cuya característica principal es la aparición de pequeñas vesículas, que cursan con un intenso picor.

 

Los hombres lo padecen con más frecuencia que las mujeres y la mayor incidencia se encuentra entre las personas jóvenes de 20 a 40 años, aunque también puede presentarse en niños y personas de edad avanzada, principalmente en épocas de calor y humedad.

La causa desencadenante es poco clara y puede ser multifactorial. En un 50% de los pacientes se constata un componente alérgico, pero también se valoran otros factores como el papel que juegan las glándulas sudoríparas (hiperhidrosis) en las patologías cutáneas o las circunstancias personales (tensión emocional, estrés), que constituyen otro factor de particular relevancia en esta enfermedad.

Deshidrosis

Clínicamente se caracteriza por una erupción súbita de vesículas duras como en “granos de mijo”, que producen un intenso prurito en las palmas de las manos, y plantas de los pies. Cursan con brotes de varias semanas de duración y su distribución es por lo general bilateral y simétrica.

 

En un principio las vesículas pueden ser imperceptibles, pudiéndose palpar por encima de la piel. El contenido de las vesículas suele ser de color claro. La confluencia de varias vesículas puede dar lugar a grandes ampollas que evolucionan a lesiones de aspecto seco. Los brotes repetidos pueden acabar originando, en las zonas afectadas, distrofia ungueal, con estriaciones, engrosamiento y decoloración de las uñas.

 

Se realiza mediante una buena historia y exploración clínica. El diagnóstico definitivo nos lo dará la histopatología.

Diagnostico diferencial. Desde el punto de vista clínico habrá que realizarlo con la: psoriasis pustulosa palmo-plantar, tiña de la mano y pies, dermatosis ampollaos, y otros eczemas.

El objetivo es eliminar el efecto causal, si se conoce.

En la fase aguda se recomienda fomentos a base de sulfato de zinc. También pueden prescribirse cremas o pomadas con corticoides o bien lociones de eritromicina.

Los casos rebeldes deben asociarse al tratamiento tópico con antibióticos macrólidos (eritromicina) durante periodos variables, dependiendo de la intensidad del brote.

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